Tlahuizcalpantecuhtli.

La meta suprema que debe alcanzar el iniciado en las enseñanzas de Quetzalcóatl es el estado de Tlahuizcalpantecuhtli, aquel que se hace morada de la luz, (Señor de la Casa del Alba), el propio estado de la Serpiente Emplumada o el Absoluto. Este estado supremo se logra creando el cuerpo de luz y despertando la conciencia espiritual:

1. La creación del cuerpo de luz       

Para lograr la creación del cuerpo de luz, la toltequidad explica que debe llevarse a cabo un proceso de transmutación alquímica con la energía que se encuentra en la base de la columna vertebral. Con diversas prácticas psicofísicas, como son las posturas estables (semka) y en movimientos (molini), los signos con las manos (machiomana), la danza (mitotl), el arte marcial (yayaotl), las practicas respiratorias (I´mati) para manipular el prana (tleyotl) y, principalmente, con las prácticas sexuales (yontlapalli) destinadas a fusionar las energías masculinas y femeninas (fluidos sexuales), se produce el “agua quemada” (atlachinolli) en el “vaso del águila” (kuau´shikalli) que se encuentra en la base del tronco. Es decir, la  energía activada o fuego interno que, al generarse, sube como el vapor del agua por el cuerpo y despierta los siete centros psíquico o cuecueyos (kolotl,escorpión, iwitl, plumón, pantli, bandera, shochitl, flor, topilli, bastón, chalchiwitl, piedra preciosa, y tekpatl, chuchillo de pedernal) desde la base del tronco hasta salir por la coronilla y crear “la pluma”: el apéndice luminoso que finalmente completa la creación del cuerpo de luz y que provoca, no solo el despertar de la conciencia espiritual sino, finalmente, la conciencia de unicidad con el Absoluto.

2. El despertar de la conciencia espiritual

Nican axcan son las palabras náhuatl que describen el despertar de la conciencia espiritual. Nican significa “aquí” y, axcan, significa “ahora”: aquí y ahora. La palabra, nican, se usa para referirse al lugar donde se ubica la persona que habla, mientras que, axcan, expresa el momento presente del que habla. Esto implica que el “aquí y ahora” pertenece a quien habla. Nican axcan, se refieren entonces, al tiempo y espacio de cada quien, es la conciencia propia de la realidad de cada persona, de su propio ser o sí mismo, de su entorno en general y de cada instante de su devenir. En este contexto, la evolución del ser humano puede ser definida como la ampliación continua de la conciencia (darse cuenta) en el aquí y ahora de cada ser humano.

Aparte de la práctica sostenida del nican axcan, la toltequidad propone también la práctica de la meditación (teomania), que conduce al estado de perfecto silencio mental (amomati) o vacío interior que desemboca, finalmente, en la unión consciente del ser humano con la divinidad o plena conciencia de Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada.

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